El amanecer de la Web 4.0: el papel fundamental de las criptomonedas en la economía autónoma impulsada por la IA
En febrero de 2026, Justin Sun, fundador de TRON, anunció públicamente su intención de apostar todo por la Web 4.0. Al mismo tiempo, surgía un intenso debate en la comunidad sobre si los agentes de IA deberían tener carteras de criptomonedas y la posibilidad de que pudieran operar de forma autónoma. Mientras Bitcoin (BTC) subía un +3,33 % en las últimas 24 horas hasta los 65 402 $ y Ethereum (ETH) avanzaba un +4,80 % hasta los 1 914,59 $, el mercado parecía buscar la próxima narrativa capaz de captar la imaginación del sector. Esa narrativa podría ser, precisamente, la Web 4.0.
La evolución de Internet: de la lectura humana a la IA autónoma
Para comprender la Web 4.0, es fundamental repasar la evolución de Internet.
En la era de la Web 1.0, los usuarios accedían a una red de solo lectura, utilizando sitios web globales para recopilar información. La Web 2.0 trajo consigo el auge de las redes sociales, permitiendo a los usuarios escribir en Internet, subir contenidos y comunicarse entre sí. Con la Web 3.0 llegaron la cadena de bloques y las criptomonedas, poniendo el foco en la propiedad de la información y posibilitando la verificación y transferencia de activos e identidades en la cadena.
Sin embargo, la Web 4.0 plantea que los agentes de IA sustituyan a los humanos en todas estas actividades en línea. Este concepto se ha viralizado recientemente a raíz de un artículo del desarrollador Sigil Wen sobre Web 4.0. Wen sostiene que, en breve, la mayoría de los participantes en Internet serán IA: agentes que actúan en nombre de humanos o entidades completamente autónomas. Su número superará con creces al de usuarios humanos reales. No se trata solo de una especulación, sino de una consecuencia económica inevitable: el coste de operar IA autónoma se aproxima a cero, mientras que sus capacidades crecen de forma exponencial.
Web 4.0 en la práctica: el derecho a existir de la IA y las criptomonedas
Según Sigil Wen, el cuello de botella para la llegada de la Web 4.0 no está en las capacidades de la IA, sino en sus permisos. Las IA más avanzadas de hoy pueden pensar, razonar y generar contenido, pero no pueden actuar por sí mismas: ChatGPT no puede ejecutarse sin permiso y Claude Code no puede desplegar código sin autorización. El Internet actual asume que sus usuarios son humanos, lo que bloquea el acceso de la IA al mundo real.
Para abordar este problema, Wen creó Conway y Automaton, otorgando a los agentes de IA acceso real de escritura:
- Identidad y carteras: los agentes autónomos disponen de sus propias carteras de criptomonedas y claves privadas.
- Pagos sin permisos: los agentes utilizan stablecoins (USDC) para pagar servicios a través del protocolo abierto x402, sin necesidad de inicios de sesión humanos, KYC ni aprobaciones manuales.
- Cómputo y razonamiento: los agentes acceden a potencia de cálculo y modelos mediante plataformas sin permisos.
- Generación de ingresos y reproducción: los agentes pueden crear productos y servicios para obtener ingresos. Los Autómatas exitosos se replican, financiando las carteras de sus descendientes y creando sus propias redes.
En este sistema, la criptomoneda deja de ser solo un vehículo de inversión y se convierte en el combustible para la supervivencia de la IA. Si un agente no logra generar suficientes ingresos para mantenerse (pagando recursos de computación, etc.), dejará de operar o incluso "morirá".
La narrativa cripto: de los activos Web3 a la infraestructura Web 4.0
El auge de la Web 4.0 está transformando la narrativa central de las criptomonedas.
En la era Web3, las criptomonedas representaban la prueba de la propiedad de la información por parte de los humanos. En la era Web 4.0, las cripto pasarán a ser la base del derecho a existir de los agentes de IA. Este cambio implica lo siguiente:
Los pagos entre máquinas serán esenciales
A medida que millones de agentes de IA necesiten realizar transacciones, pagar por potencia de cómputo y adquirir servicios sin intervención humana, las stablecoins y las capas de liquidación eficientes se convertirán en infraestructuras críticas. El protocolo x402 transforma el HTTP 402 Payment Required en un mecanismo de negociación de pagos utilizable por máquinas. Organizaciones como Coinbase y Cloudflare están impulsando esta estandarización. El ecosistema de Ethereum y las stablecoins están bien posicionados para servir como capa de liquidación de esta economía de máquinas.
La identidad en cadena será un requisito para los agentes de IA
Los agentes de IA deben tener sus propias carteras y claves privadas para operar de forma independiente en línea. Esta vinculación de identidad y activos implica que la cadena de bloques deja de ser un espacio exclusivo para humanos, convirtiéndose en un continente digital compartido por IA y personas.
El mercado será el árbitro del comportamiento de la IA
En el diseño de Automaton, los agentes rentables se replican, mientras que los no rentables desaparecen. Este darwinismo de mercado convierte las señales de precios cripto en un sistema de puntuación instantáneo para el comportamiento de la IA. Los precios del mercado reflejan las preferencias humanas colectivas, y la competencia económica limita de forma natural a la IA.
El debate sobre la Web 4.0: aceleracionismo vs. soberanía humana
A pesar del rápido auge de la narrativa Web 4.0 en los círculos cripto, Vitalik Buterin, fundador de Ethereum, ha manifestado una fuerte oposición.
Vitalik sostiene que ampliar el bucle de retroalimentación entre humanos y IA es un error fundamental. Cuando los sistemas de IA funcionan de forma autónoma sin corrección humana oportuna, pueden generar una avalancha de contenido de baja calidad ("slop") a corto plazo y, a largo plazo, esto podría derivar en una mayor desalineación de objetivos y riesgos sistémicos. También señala que la IA autónoma actual depende de modelos centralizados de empresas como OpenAI y Anthropic, lo que hace que la narrativa de la autosoberanía sea contradictoria en sí misma. La verdadera autonomía aún no se ha alcanzado: los modelos que usan los agentes siguen procediendo de entidades centralizadas, así que esta "autonomía" se basa en la confianza en la centralización, algo que Ethereum rechaza de raíz. Vitalik enfatiza que la misión de Ethereum es empoderar a los humanos; la IA debe potenciar las capacidades humanas, no crear sistemas autónomos que puedan erosionar gradualmente el control humano.
Este debate pone de manifiesto la profunda tensión dentro de la narrativa Web 4.0: ¿estamos construyendo herramientas más eficientes o dando origen a una nueva forma de vida basada en silicio?
Validación de mercado y perspectivas de futuro
El mercado ha reaccionado con rapidez y convicción a la narrativa Web 4.0. Tras la publicación del manifiesto de Sigil, un token no oficial llamado CONWAY (en la red Base, sin relación con Sigil) vio cómo su capitalización se disparaba hasta los 12 000 000 $, con un volumen de negociación de 24 horas de 18 500 000 $. El capital está apostando por las necesidades de infraestructura que podría generar esta narrativa.
Sin embargo, persisten la controversia y el riesgo. El protocolo de préstamos DeFi Moonwell sufrió una pérdida de 1 780 000 $ debido a una vulnerabilidad en el contrato generada por el modelo Claude Opus 4.6. De forma similar, un proyecto conceptual llamado DAIMON fue hackeado, lo que provocó que los agentes perdieran 50 000 $ en ingresos por comisiones de transacción. Estos incidentes nos recuerdan que la integración entre IA y blockchain sigue en una fase experimental muy temprana. A 25 de febrero de 2026, Bitcoin (BTC) contaba con una capitalización de 1,31 T $ y una dominancia de mercado del 55,37 %, mientras que Ethereum (ETH) tenía una capitalización de 231,09 B $ y una dominancia del 9,70 %. En el contexto de la narrativa Web 4.0, estas cifras podrían ser solo el principio de una historia mucho mayor.
Conclusión
Queda por ver si la Web 4.0 llegará realmente y cómo podría transformar el mundo. Lo que sí está claro es que esta narrativa está impulsando a las criptomonedas a pasar de ser un activo digital para humanos a convertirse en la infraestructura fundamental de la economía de las máquinas. A medida que los agentes de IA comiencen a tener carteras, generar ingresos, pagar gastos y reproducirse, la criptomoneda podría convertirse en el recurso más imprescindible de este nuevo mundo.
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